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Jose Carlos Reinoso - Madrid España
Love and Homecoming tour 2003

Glenn Hughes es mucho Glenn Hughes y  hasta en su peor noche
dará cien vueltas a la mayoría de los artistas que andan por ahí sueltos.

Sala Macumba (Madrid), Septiembre 2003

No puedo decir que fuera un mal concierto, ¡qué va! Pero si que aprecié cierta “frialdad”, la cual pudo ser motivada por varias circunstancias: quizás por la proximidad de sus anteriores actuaciones (recordemos que nos ha visitado tres veces en los últimos tres años); quizás por el repertorio escogido (basado en su último álbum en solitario y con algunos temas “sorprendentes”); quizás por una entrada inferior a lo esperado; o quizás se trate solo de mi imaginación. Pero vayamos a lo bueno, y es que evidentemente no nos podemos quejar porque “La Voz del Rock” nos visite a menudo (muchos quisieran, ¿verdad Myriam?). Hubo algunos amigos que comentaron que su voz no estaba en sus mejores momentos, de lo cual yo discrepo abiertamente. Creo que estaba en plena forma, lo que ocurre es que el set list no era habitual, y nos sorprendió con temas tales como “Seafull” (de Trapeze) o “ Blue Jade“ de su álbum más flojo en mi opinión (léase “Addiction”) o los cinco temas de su último trabajo, los cuales eran desconocidos para gran parte de la audiencia, según pude comprobar. Su modo de tocar el bajo, excelente, como siempre, y la banda que lo acompañaba estuvo al mismo nivel, destacando un cada vez mejor J.J. Marsh. Además, tuvo otra vez el “detallazo” de esperar a todos sus admiradores tras el concierto a los que fue saludando uno a uno (ya podían aprender otros de este comportamiento, y no limitarse a recibir a unos pocos agraciados tras sus actuaciones...).

Pero centrémonos en el “meollo”, es decir, del show propiamente dicho, el cual dio comienzo con la actuación de los madrileños Tea, una banda de sonido “sureño”, con unos cuantos añitos de experiencia y con un saber estar y saber hacer que muchas otras “pseudo estrellas” quisieran para sí. Desde aquí les deseo suerte, pues en el mundo musical de este país casi nunca se triunfa por lo que vales, y menos si eres coherente y fiel a ti mismo.

Y tras ellos apareció nuestro “héroe”, con muy buen aspecto en general (recordemos que pocas semanas antes había tenido un percance en uno de sus pies que pudo anular la gira), con su fiel J.J. Marsh a la guitarra, Thomas Broman a la batería (que ya lo acompañó en la gira de HTP del año anterior) y Lasse Pollack (absolutamente desconocido para mí) a los teclados. La banda sonó correctamente, con un Marsh cada vez mejor, un Lasse Pollack perfecto en su papel y un Thomas Broman bastante más acertado que en su anterior visita. El sonido fue bastante decente, en una sala que visto lo que ocurre en otros locales, tiene una acústica válida siempre que no te dediques a meter watios a lo bestia, como por ejemplo en el concierto de Dio del año anterior (¡qué espanto!).

Y ahora, vamos por el “set list”, que comenzó con la magnífica “In my blood”, de su último álbum “Songs in the key of rock”. Tralla para empezar, como es normal. Quiero hacer mención a que cada vez que presentan a Hughes en España, algo falla Ya ocurrió en su primera visita (empezaban con “Stormbringer” y la guitarra de J.J. no “iba”) y volvió a suceder en esta ocasión. En fin, mera anécdota. Sin tiempo para respirar el show siguió con el zeppeliniano aire de “You kill me”, (me recuerda enormemente al “Black dog” de las huestes de Jimmy Page), un tema ya imprescindible en las actuaciones de Hughes. Y siguiendo con Zeppelin, Glenn atacó las notas de “Higher places”, de su último trabajo, y que dedicó al  fallecido batería de la banda del dirigible, John Bonham. Sencillamente magistral, aunque observé que mucha gente no lo conocía. A continuación, “Beyond the numb”, perteneciente al magnífico “Building the machine”, que no mejoró la respuesta de la audiencia, aunque sonó muy contundente. Supongo que Hughes se percató del “asunto”, y tiró de la potente “The first step of love”, extraída de su colaboración con Pat Thrall, lo cual hizo que la cosa se caldeara algo más (con un Glenn supremo). Pero lo ganado se perdió con una extraña elección (la primera de la noche), al interpretar “Seafull”, de Trapeze, una canción que particularmente, a mí no me dice nada, y eso mismo pareció pensar la mayoría del público.  Tras este tema, llegó lo mejor de la actuación (¡ojo!, para mi gusto; no así para la mayoría de la audiencia, que, insisto, no conocía los temas de su reciente lanzamiento), la inconmensurable “Written all over your face”, en cuya ejecución se alcanzaron los mejores momentos del show, y es que la estructura del mismo permite el lucimiento de todos y cada uno de los miembros de la banda, principalmente de Glenn, como es obvio. Nuevo recuerdo de su anterior trabajo, “Building the machine”, con la potente “Can´t stop the flood”, que nos lleva a otra sorprendente elección, “Blue Jade”, de “Addiction”, un tema que llevó la actuación al punto más bajo de toda la noche, y que dejó a más de uno perplejo (yo mismo, sin ir más lejos). Creo  que Hughes tiene temas “a patadas” mejores que éste, incluso en el mismo álbum del que fue extraído, pero... Y llegó uno de los momentos más esperados, la interpretación de “Mistreated”, que Hughes ya ha hecho suya (recordemos que en la versión original ni se le escucha), y que realmente no se me ocurre nadie (ni siquiera Dio) que la pueda cantar mejor que él, y la prueba fue en el concierto de HTP el año anterior, en el cual, Hughes literalmente se “salió”. Se salió de España, de Europa y si me apuras, del sistema solar, con lo cual, alcanzar ese nivel de nuevo era realmente difícil, y en mi opinión no lo consiguió, y no sólo eso, sino que ni siquiera se acercó. No penséis que fue un desastre, no. Lo que ocurre es que el climax que se creó en el show de HTP fue tal, que no hay palabras para describirlo ni posibilidades de igualarlo, pero a pesar de todo eso, fue un gustazo poder escucharla de nuevo.  Y tras ella, “Wherever you go”, otro corte extraído de su último trabajo que mantuvo el tono más bien “tibio” y con la que terminó la actuación a falta del consabido “encore”, algo que ya se da por supuesto y que ha perdido su verdadero sentido, pues la gente no es que se moleste mucho, y el artista tampoco se hace rogar, precisamente... En fin, que llegó lo mejor de la noche, desde el punto de vista de la mayoría de la audiencia, claro, pues vinieron seguidas “Seventh star”, “Gettin’ tighter”, “You keep on moving” y “Burn”. Respecto de la primera, me sorprendió que la tocara de nuevo, pues también sonó en la gira de HTP (algo mejor, por cierto), pero no se puede negar que es un “pedazo” de tema, y que podría catalogarse como el “Kashmir” de Black Sabbath y/o Hughes. Ya sabemos todos que “Gettin’ tighter” y “You keep on moving” son las favoritas de Glenn del Mark IV, y por tanto era de esperar que sonaran (un placer, por cierto), y para terminar, el clásico Purple Mark III por excelencia; “Burn” machacándonos los oídos y por si alguien pensaba que se le había olvidado su participación en (para mi gusto) la mejor formación de la Púrpura Profunda.

No sé si he conseguido plasmar lo que oí, vi y sentí esa noche. Quizás penséis que se trató de un show algo “flojillo” o que no me llegó a gustar. Lo más probable es que mi estado anímico y físico (con una pata “quebrada” y viendo la actuación medio sentado apoyado en una muleta) no fuera lo más apropiado para una noche de rock and roll (a pesar de la fantástica compañía de mi amigo Manolo, en circunstancias parecidas, ¿eh, colega?), pero sí os digo una cosa: Glenn Hughes es mucho Glenn Hughes, y en su peor noche dará cien vueltas a la mayoría de los artistas que andan por ahí sueltos. No tengáis ninguna duda.

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