Cesar Fuentes Rodriguez, no necesita presentación, todos en Buenos Aires, los que estamos relacionados con la música conocemos sus actividades. Desde aquella disquería, hace ya muchos años, luego vinieron los tiempos de la Heavy Rock and Pop, pasando por varios proyectos radiales, programas en TV y revistas de rock. Ahora se fue a España. Toda mi admiración y agradecimiento a Cesar, como siempre. Y los mejores augurios para los actuales proyectos.    

HUGHES/TURNER PROJECT en Razzmatazz 2 (Barcelona, 3/10/2002)

Hasta algunos rincones de este planeta saturado de informática las noticias llegan increíblemente tarde, pero terminan llegando. Me dicen que la última vez que Glenn Hughes tocó en Barcelona apenas juntó gente para cubrir medio boliche. Se ve que el boca en boca desde entonces hizo maravillas, porque el Razzmatazz 2, con capacidad para casi mil personas, estaba lleno y dispuesto para la fiesta.

 Abrió el fuego la Kelly Simonz Blindfaith, cuyo nombre puede inducir a equívocos ya que se trata simplemente de un trío japonés liderado por un guitar hero. Con un desempeño correcto, apenas opacado por la voz insípida del propio Simonz, se retiraron disfrutando de la indulgencia que suele arrancar del público un set corto y compacto. Para más datos sobre esta banda: www.ksbf.com

Seguramente nos ha tocado algunas veces escuchar bandas teloneras que hacen que uno se pregunte si el apelativo de “soportes” proviene de la penosa obligación de “soportarlas”. Muchas no son más que un trámite molesto que hay que sortear para llegar a la atracción principal. Pues bien, en el caso de los alemanes Domain no ocurre así en absoluto. Este quinteto no solamente suena muy ajustado y profesional, sino que se maneja con la soltura necesaria sobre el escenario como para ganar adeptos sin apelar al cover salvador. ¡Cuál no sería mi sorpresa cuando el cantante Carsten informa que el grupo está en funcionamiento desde hace quince años (y más luego cuando averigüé que tienen nada menos que 8 LPs editados)!... El quinteto asume un repertorio que va desde un heavy rock melódico y contundente hasta la balada AOR, y evidentemente la experiencia no la regalan. Puede que no sean muy originales, pero tienen un violero expresivo en la figura de Axel, un teclado rotundo y bien aprovechado por Erasmus, y un cantante que no se amilana a la hora de enfrentar al público. Vale la pena investigar: www.domainband.de

Y vayamos al plato fuerte de una vez. La curiosidad de ver a dos grandes de la familia Purple con historias tan diversas convergiendo sobre un escenario que nunca habían compartido en ningún proyecto anterior puede funcionar como un gancho muy poderoso que la existencia del disco (pese a las dispares críticas obtenidas) no hace más que incentivar. De Glenn Hughes ya nos curamos de espanto, estamos al tanto de su portentoso renacimiento y del impulso que lo ha consagrado en los últimos años como una de las voces máximas del hard rock. En cuanto a Joe Lynn Turner, sus últimas incursiones solistas sugerían a las claras que estaba pasando por un momento espléndido.

¿Resultado?... ¡Apoteótico!

Iniciaron la cuenta con “Devil’s Road”, el tema que abre su disco, y luego el juego quedó expuesto desde el principio, cuando Joe acometió “I Surrender” y el local se prendió fuego. La idea era volarte la cabeza con los clásicos sin olvidar que estábamos presenciando la “You Can’t Stop Rock N’Roll Tour”. Glenn no se separó del bajo en toda la noche, y el correcto apoyo de Joakim Svalberg en los teclados y Thomas Broman en la batería completaron una entrega ejemplar, mientras que nuestro conocido J.J. Marsh empieza a revelarse con cada nueva aparición como un violero para tener en cuenta, si consideramos que encara un legado muy difícil de sobrellevar con la dignidad propia de un estoico.

Ahora bien, cualquier persona dentro del negocio de la música te va a hablar maravillas de Joe Lynn Turner en tanto buena persona, incapaz de disputas y egos impertinentes. Tiene que ser así porque ¿qué tipo se bancaría salir a cantar al lado de un monstruo como Hughes que literalmente te aplasta con cada intervención? Lo meritorio de Joe es que siempre va al frente, y su actitud le gana puntos, pero la desproporción que en el álbum se disimula con la mezcla o el volumen, en vivo es inocultable. Hughes lo presenta como “uno de los pocos cantantes con los que he podido trabajar” y “uno de los mejores vocalistas vivientes”, pero un falsete más tarde las miradas asombradas vuelven a su lugar. Y es que Glenn Hughes parece todavía más grande en cada reencuentro. Encima ahora exhibe una actitud rockera envidiable. Hasta en materia de imagen, volvió al pelo largo, las camisas estampadas y la tintura profesional. En un momento dado, anunció que iba a interpetar el primer tema que tocó con Ritchie Blackmore en la intimidad de los ensayos allá por el ‘74... Creer o reventar, “Mistreated” en la voz de Hughes alcanza una estatura de la que sólo los mayores (y acaso únicamente los que estuvieron en la historia... Dio, Coverdale, Bonnet, ¿quién más?) son capaces. Glenn pinta el tapiz a base de sutilezas imposibles y de pronto lo desgarra con el cuchillo de su falsete de un solo tajo, y mientras tanto la audiencia hechizada sucumbe a la ilusión como en un acto de magia. Un instante después, el delirio. Una oleada de euforia obliga al intérprete a detenerse y agradecer una y otra vez por semejante respuesta.

Un incidente desafortunado estuvo a punto de empañar la noche. Durante la ejecución de “Jealous Lover”, el bajista patinó sobre un área mojada, cayó sentado sobre las tablas y se lastimó feamente la cadera. A pesar de los gestos de dolor, no consintió ni en parar de tocar ni en abandonar el escenario, así que el asistente tuvo que aplicarle una bolsa de hielo ahí mismo, de parado, y nuestro hombre se aguantó hasta el final.

Joe había tomado la guitarra, y aunque su participación consistió tan sólo en reforzar bases, se sacó el gusto. Debo reconocer que no me entusiasmo fácilmente con su material; ni “Death Alley Driver”, ni “Spotlight Kid”, ni el “King Of Dreams” que alumbró en su corto período con Deep Purple me vuelven loco, pero lo justo es justo y hay que decirlo: las versiones fueron más que correctas y la gente coreó con ganas.

El show terminó por hacerse corto, y la multitud rugió por un bis. El tema para rematar un concierto semejante era obvio. Es decir, seguro que ustedes conocen el viejo chiste del “dunga-dunga o muerte”. Pues bien, fue algo así. ¿”Burn!”? ¿Quieren “Burn!”?... Bueno, ¡pero primero algo de “Highway Star”! Con el volumen incrementado hasta niveles ya molestos, se lanzaron con todo, alternándose los dos cantantes, y J.J. Marsh se lució con el espinoso y célebre solo a toda velocidad.

En fin, ya lo saben ustedes, si Rainbow o el Deep Purple de oro fueron experiencias irrepetibles, los miembros que pasaron se las arreglan para conservar un rayo de aquella luz fuera de su ambiente natural. En noches como esta de Barcelona, esa luz todavía es capaz de dar calor.

Set list: 

Devil's Road, I Surrender, You Can't Stop Rock 'n' Roll, Death Alley Driver, Seventh Star, Mistreated, Jealous Lover, Stormbringer, Better Man, King Of Dreams, Ride The Storm, Spotlight Kid,  bises: Highway Star, Burn.- 

 César Fuentes Rodríguez

 

 

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