DEEP PURPLE EN CONCIERTO EN EL PALACIO DE VISTA ALEGRE,
MADRID, ESPAÑA, el 17 DE JULIO DE 2004

SOMBRAS PÚRPURAS (Y MUY POCAS LUCES)

Por Jose carlos Reinoso

Y por fin me senté a escribir sobre el último concierto de Deep Purple en Madrid. Y qué difícil va a ser, lo presiento. Y lo va a ser porque no quiero hacer leña del árbol caído; porque son la banda que me descubrió la música; porque me han acompañado desde hace más de 25 años; porque siento que conozco a cada uno de sus componentes como si fueran amigos cercanos; porque respeto y admiro su trabajo, su música, su legado, su historia... Intentaré ser sincero pero no caer en la fácil crítica destructiva, y precisamente por ello he dejado pasar unos cuantos días para enfriar mi “cabreo” inicial, así que empecemos.
De entrada, el precio me parece excesivo. Es cierto que se trata de un festival (“Rock en Madrisss”) con 4 bandas, algunas de renombre mundial (los propios Purple, Status Quo), otras no tanto (Cheap Trick) y otras sólo conocidas a nivel nacional, mucho menos de lo que se merecen (Tea). Pero sigo pensando que es enormemente caro. Además, la mayoría de los seguidores de estas bandas (principalmente de las de fuera de nuestras fronteras) estamos más cerca de los 40 que de los 30, y no nos resulta fácil (por lo menos a mí) permanecer tantas horas en un recinto (y esta es otra) que no reúne las mínimas condiciones para ubicar un evento como el que nos ocupa. Hasta bien avanzado el festival no fueron capaces de conectar la ventilación del local; abajo el calor era asfixiante, pero no digamos arriba, con todo el aire caliente, humos, etc.: ¡¡¡de morirse!!! La acústica... ¡¡¡espantosa!!! Cheap Trick y Status Quo, a los que escuché en la grada, sonaron de forma lamentable como consecuencia de los rebotes de sonido que se produjeron. No tuve más remedio que bajar “al ruedo” cuando Deep Purple saltaron (bueno, saltar no es que saltaran mucho, que digamos) al escenario. El sonido mejoró con creces (me temo que sólo por mi cambio de ubicación), pero a costa de los empujones y apretones que acontecen cuando te sitúas cerca del “meollo” (y eso que la gente estuvo bastante más fría con Purple que con Quo). Y para colmo de males ¡¡¡¡¡no había cerveza fría!!!!! Vamos a veeer, pleno mes de Juulio, Madriiid, concierto de rock and rooll, ¡¡¡y la cerveza fría se acabó antes de que Status Quo finalizaran su trabajo!!! Se me ocurren mil comparaciones punzantes, pero no haré ninguna. ¡¡¡Mmmmmmmmm me estoy aguantandoooo.!!!!
Pasamos al cartel elegido. Aquí ya entran en escena los gustos particulares de cada uno. Yo reconozco que Status Quo no me gustan. Todas las canciones me parecen iguales (o al menos muy parecidas, exceptuando “In the army now”) y aunque mucha gente se lo pasó de puta madre, no me parecen una elección adecuada. Cheap Trick sí me gustaron; son más dinámicos, no van “a piñón fijo”, tienen grandes melodías y siguen sonando “frescos”. Pero a pesar de todo eso, tampoco me parecen apropiados para acompañar a Deep Purple, pues se trata de una banda de pop rock con destellos “hard” muy puntuales. A mí me habría parecido mucho mejor una simple actuación de Gillan y Cía. con Tea de teloneros. Más barato, más corto, más homogéneo... más lógico.
Y parafraseando a los Ñu, “vamos al lío”: la actuación de Deep Purple. Lo primero que hay que considerar es que no hubo un llenazo: según me soplaron, la venta de entradas no fue bien desde el principio; el escenario fue centrado más de lo necesario para no dar aspecto de poca entrada; la actuación venía precedida de dos cancelaciones anteriores (Alemania e Italia) y otra posterior (Portugal), quizás por ese motivo, quizás por la baja forma de los protagonistas (luego entraremos en eso). Y la esperada “aparición” (ejem, ejem...) de los primeros espadas aconteció entre los compases de “Silver tongue”. La primera en la frente: no me parece el tema más adecuado para abrir un concierto, pero si querían ser originales, oye, lo consiguieron, aunque si hubieran empezado con “Paquito el chocolatero” habrían roto con la pana (perdóoooon, se me ha escapado). En esta ocasión no me voy a meter mucho con el repertorio, porque tuvieron el detalle de incluir la olvidada “Demon´s eye” y la escasamente recurrida “Knockin’ at your back door”, aunque sí que eché de menos otros temas de “Bananas” que sustituyeran a las que interpretaron (la ya mencionada, la que da título al álbum y “I’ve got your number”). Además de las indicadas, no faltaron las imprescindibles “Highway star”, “Smoke on the water” (que hartón, oiga) y “Black night”, las siempre frescas “Hush” y “When a blind man cries”, las descafeinadas “Strange kind of woman” y “Woman from Tokyo”, las cansinas “Space truckin’” y “Lazy” (sobre todo si no las toca “El Innombrable”) y la grandiosa “Perfect Strangers”. También hubo tiempo para que Morse, Paice y Airey se explayaran con sus respectivos sólos (pero con desigual acierto: repetitivo hasta la saciedad el primero, decepcionante el segundo, enorme el tercero). Perdonadme si se me olvida algún título, pero..., sí, he de decirlo: ME ABURRÍ. Fue el concierto más aburrido que he visto en años: soso, frío, previsible... Sólo Glover y Airey parecían disfrutar de lo que hacían. Ian Paice está cansado; parece resignado a permanecer forzosamente en una banda que dejaría de existir si él se marchara; Ian Gillan flota por encima del bien y del mal, y sencillamente pasa de todo: su actitud, distante y fría; su voz, peor que nunca desde la marcha del Innombrable; su aspecto, de gurú del Nepal. Respecto a Steve Morse… leer la crónica del último concierto; bueno, también del penúltimo, del anterior, del otro... Este tío es un robot, no falla una nota, pero toca siempre igual, los sólos son todos enormemente parecidos, el sonido de su guitarra no varía a lo largo del concierto... Su sonido no tiene chispa, no es fresco, no tiene “mala hostia”, no sorprende... No voy a dudar de su capacidad para tocar la guitarra, de su técnica, de su virtuosismo, de su rapidez, de su trayectoria, PERO A MÍ NO ME GUSTA. Como tampoco me gusta que Paice NO TENGA ACTITUD (que no aptitud), que Gillan esté tan AUSENTE (imperdonable para un front-man), y que tenga que ser Airey EL SOPORTE DE LA BANDA. El bueno de Don es el único que verdaderamente disfruta con lo que hace, y por eso hace disfrutar a los demás. Estuvo sencillamente colosal, y no quiero pensar qué hubiera sucedido si en su lugar hubiera estado un desmotivado Jon Lord... ¡¡¡¡¡para echarse a llorar!!!!!!
Después de una actuación como esta, volverán a escucharse las voces que claman por una disolución de la banda, o en su defecto, por la sustitución de alguno de sus miembros. Y no me extraña, porque desde luego, para seguir así es mejor no seguir. Quiero pensar que una mala noche la tiene cualquiera, que la gira ha sido demasiado larga, que los cuerpos ya no están para muchos trotes... Todo esto puede justificar algunos aspectos negativos del show, pero no todos: Morse seguirá siendo Morse, cansado o no; el repertorio sería el mismo aunque les dieras 1000 años de relax; y el Innombrable no volverá así como así. En varias ocasiones he mencionado que prefiero que sigan, pero sólo si puedo disfrutar de lo que hacen (egoísta que es uno, como buen seguidor de la banda). Respecto al cambio de formación, me temo que es más fácil que abandonen a que sustituyan otro miembro (salvo retirada voluntaria de alguno de ellos). Tiempo al tiempo: démosles otra oportunidad, un descanso, otro álbum y otra gira; si después de todo ello la “cosa” sigue igual, entonces...
Lo que sí tengo claro es que si vuelven a visitarnos sin nada nuevo que aportar, me quedo en casa tomando una cerveza bien fría y escuchando “Burn” remasterizado...

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